Contra la indiferencia social, se realizó la Segunda Marcha del Orgullo matancera

“En una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”, había dicho décadas atrás Carlos Luis Jáuregui, fundador y primer presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y fundador de la agrupación Gays por los Derechos Civiles. No es extraño que la Segunda Marcha del Orgullo matancera retomara las palabras del histórico referente de la comunidad LGBT en Argentina fallecido en 1996. En la límpida tarde del 3 de noviembre y apenas unos minutos después de las 18, la colorida caravana integrada por travestis, trans, lesbianas, gays, maricas, bisexuales, intersexuales y no binaries arrancó su marcha desde el shopping de San Justo para mostrarse orgullosa por el centro comercial y político de La Matanza y visibilizar sus demandas a la sociedad y al gobierno municipal.

Usted preguntará por qué marchamos

La bandera que encabezó la marcha exigió “Basta de travesticidios. Al Fondo, al closet y al calabozo nunca más”. Era la denuncia de todos los lugares a los que el colectivo disidente matancero no piensa volver. La ola neoliberal de la que Argentina hoy es parte y que la devuelve al seno de los organismos multilaterales de crédito se encadenó al ropero en que se esconden las identidades socialmente excluidas y perseguidas por el poder represivo del Estado. Allí, las figuras de Lohana Berkins y de Diana Sacayán, la activista travesti matancera cruelmente asesinada en 2015 volvieron a insuflar a la marcha el espíritu combativo y de afirmación que tuvieron ambas referentes.

Sin embargo, los motivos de esta segunda marcha no resultaban obvios para la población matancera que no siguiera por interés propio el devenir del colectivo de las disidencias sexuales. Pancartas con consignas claras, volantes y canciones con reivindicaciones justas hubieran ayudado a la difusión de los reclamos del colectivo entre quienes no siguieron a la caravana hasta su acto final en la Plaza de San Justo. “Macri no es puto, es liberal. Hacéte cargo: él es heterosexual“, fue un cántico que confundió heterosexualidad con heteronormatividad, además de asumir que las relaciones de la disidencia son siempre benéficas y carentes de violencia por el sólo hecho de ser disidentes.

Señor, señora, no sea indiferente. Se mata a las travestis en la cara de la gente” tampoco es un reclamo transparente por sí mismo. Aquí bien valía la pena explicitar que en lo que va de 2018 se llevan registradas al menos, 65 travestis muertas, víctimas de que lo que el colectivo llama travesticidio social y de crímenes de odio, violencias que en muchos casos las lleva al suicidio ante la indiferencia de grandes sectores de la sociedad y del Estado en todos sus niveles.

Ante todo, abolicionistas

La comisión organizadora y todos los que acompañaron la marcha dejaron en claro su no defensa del sistema prostituyente que “se lleva la vida de nuestras compañeras travestis cotidianamente, recortándoles el promedio de vida en un 40%, deteriorándolas física y psicológicamente al hacer primar intereses económicos y simbólicos del sistema capitalista patriarcal” . En la batalla diaria contra quienes preconizan a la prostitución en los medios, las instituciones educativas y en la academia manifestaron: “Denunciamos la práctica proselitista del reglamentarismo que disfraza la explotación sexual como trabajo sexual autónomo, pretendiendo regular y financiar la prostitución a costa de la vida de nuestras compañeras. Rechazamos el discurso de que ser trabajadora sexual sea equiparable como identidad de género”. Especial énfasis se puso en aclarar que nunca la acción es contra la prostitutas sino contra el sistema que sostiene a la prostitución como uno de sus pilares. Inevitablemente ligada a la denuncia de las precarias condiciones de vida de las travestis, las manifestantes reclamaron una vez más la atención de la intendenta local Verónica Magario y la urgente adhesión a la Ley de Cupo Laboral travesti trans “Diana Sacayán” que funcionaría como una primera salvaguarda para la comunidad travesti ampliando en algo sus opciones de vida, lejos de la prostitución como destino único.

El camino recorrido y el que aún falta caminar

La comisión organizadora que amplió su denominación incluyendo a todas las disidencias reivindicó en su acto central lo conseguido a fuerza de lucha, logros que incluyen no sólo las Leyes de Matrimonio Igualitario y de Identidad de Género sino también la Ley de Cupo Laboral travesti trans a instancias del activismo incansable de la matancera Diana Sacayán; la sentencia judicial que reconoció su asesinato en 2015 como travesticidio, la ley de fertilización asistida y la derogación del artículo 68 del Código Contravencional de la Provincia de Buenos Aires que permitía la persecución a las personas en situación de prostitución. En ese camino, el colectivo tiene aún muchas demandas pendientes: el reconocimiento pleno de las maternidades lésbicas, políticas públicas gratuitas de fertilización asistida, una nueva ley de VIH, hepatitis virales e ITS (infecciones de transmisión sexual) que garantice el derecho al acceso a tratamientos, el aborto legal y gratuito para las mujeres y todas las personas gestantes y la aplicación de una Educación Sexual Integral no sexista y que incluya a todas las identidades, corporalidades y etnias.

La Izquierda, aparte

Cuando la marcha llegó a la Catedral de San Justo le dedicó furiosos cánticos frente a la atenta mirada de la policía local que custodiaba el edificio y la mirada algo confusa de algunos feligreses y traseúntes. Luego, la columna de organizaciones de izquierda buscó separarse de la marcha central y se detuvo frente a la sede municipal matancera para hacer su propio acto. Allí, el Frente de Pan y Rosas sostuvo la exigencia al Municipio para que adhiera a la Ley de cupo laboral travesti trans “Diana Sacayán” y acusó a la comisión organizadora de la marcha de bajar esa exigencia de sus consignas, algo que las mismas organizadoras se encargaron de desmentir con énfasis. Según la izquierda, dicha comisión se prepara para “en 2019 abrirle la puerta al peronismo que en La Matanza ha sido el mejor alumno del ajuste y la precarización laboral” preconizada desde los centros de la política nacional. En su discurso que aludió también al reciente triunfo de la derecha ultraconservadora en Brasil, resaltaron el protagonismo de los movimientos de mujeres y del colectivo LGBTIQ en la resistencia y la necesidad de unírseles para enfrentar el avance neoliberal en la región.

La comunidad de las disidencias sexuales cerró su marcha con la alegría buscada conscientemente entre baile, música y otras expresiones artísticas y a la espera de interpelar a una sociedad local que aún parece lejos del conocimiento y la comprensión.

Griselda Marina López

Especial para Novedades del Oeste

 

 

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