“Este juicio va camino a ser histórico”

El juicio oral y público por el travesticidio de Diana Sacayán arrancó ayer en la Ciudad de Buenos Aires. A Sasha, su hermano y cara visible de este proceso, lo rodeaban en la mañana soleada de la Plaza de Tribunales varios medios nacionales, algunos partidos políticos y parte de la comunidad travesti trans de la que Diana era una de sus más entusiastas activistas. Era imposible pasar por Tribunales y no ver el vallado dispuesto frente al Palacio de Justicia y que sirvió de pared para las banderas coloridas clamando por un juicio justo que reconozca por primera vez en la historia la figura del “travesticidio”.

En 2015 Diana Sacayán fue brutalmente asesinada en el departamento de Flores donde vivía. Su muerte impactó no sólo por las 13 puñaladas que recibió sino porque ella era todo un símbolo de la lucha por el reconocimiento y la inclusión del colectivo travesti aquí y en el resto de Latinoamérica. Tenía apenas 40 años y una larga militancia por los derechos: Líder de la Asociación de Lesbianas, Gays y Bisexuales (ILGA), creadora en 2001 de MAL (Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación), integrante del Equipo del Programa de Diversidad Sexual del INADI y artífice de la Ley de Cupo Laboral Travesti Trans que hoy lleva su nombre como homenaje y que obliga al Sector Público de la Provincia de Buenos Aires a emplear a integrantes de ese colectivo en al menos, el 1% de sus puestos permanentes. Pero su militancia fue más allá para involucrarse también en la lucha contra la contaminación del CEAMSE en el oeste matancero adonde Diana decía pertenecer con orgullo. De ahí la significación del juicio, la presencia de la prensa nacional y el cartel colgado del cuello de su hermano pidiendo el fin de los travesticidios: “Este juicio va camino a ser historia en cuanto a derechos ganados porque le estamos planteando a la Justicia cómo mueren las travestis, que no es una cuestión natural sino que tiene que ver con un odio que ya existe sobre ese colectivo. La Justicia nunca se pronunció al respecto y eso implicó avalar esas muertes”, expresó Sasha Sacayán en diálogo exclusivo con Novedades del Oeste.

 

 

Más allá de la identidad femenina de Diana obtenida a través de la Ley de Identidad de Género, a la querella iniciada por la familia Sacayán le interesa que su muerte no se trate como femicidio. Según Sasha, “Fue un travesticidio, el último eslabón de una serie de violencias que existe sobre el colectivo travesti trans cuando decide su identidad de género, desde la niñez. De por sí ya el promedio de vida de una persona travesti o trans es de 35-40 años. Eso no es casual y no es propio de toda la comunidad, la violencia que padece no es producto de los celos de una pareja, de un novio enojado, sino que es una construcción social que se vuelca sobre este colectivo de personas a las que se quiere reformar o correr por ser identidades disidentes de lo establecido, del binario hombre-mujer”.

Gabriel David Marino, detenido desde octubre de 2015, está imputado por este homicidio triplemente calificado por mediar violencia de género, odio a la identidad de género y alevosía. Luciana Sánchez, abogada de la familia Sacayán, procuró reunir las pruebas  de un crimen de odio específico a la identidad travesti: “La historia de la justicia no habló antes de travesticidios, vamos a generarlo ahora entonces”, dijo Sasha Sacayán quien confía en que el Tribunal Oral en lo Criminal Nro. 4 repare lo que considera una falta histórica de justicia para la comunidad LGTTBI.

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