“La Marcha del Orgullo matancera es una invitación a la empatía”

Lejos de los enfrentamientos entre las organizaciones capitalinas de la disidencia sexual y concentrada en los pormenores de la vida en La Matanza, Florencia Guimaraes García, referente del colectivo travesti local, dialogó en exclusiva con Novedades del Oeste antes de encabezar la Segunda Marcha del Orgullo en San Justo.  

¿Por qué una Marcha del Orgullo matancera?

Teníamos la necesidad de salir a reivindicar nuestras identidades disidentes y matanceras, es la necesidad de que todos nuestros barrios y nuestros territorios nos vean como nos ven siempre pero con nuestros reclamos y nuestras proclamas. Que la gente de acá no solamente diga: ‘Tengo una vecina travesti, marica’ sino que sepa todo lo que atravesamos las travestis, tortas, maricas matanceras.

¿Cuáles son las cuestiones territoriales propias que más las afectan?

Primero y principal, el sistema prostituyente: el 90% de nuestra comunidad está en situación de prostitución. En La Matanza hay travas cada vez más chiquitas, de 14, 15 años paradas en situación de prostitución. Por eso esta marcha también viene a exigir que la intendenta Verónica Magario adhiera urgente a la Ley de Cupo Laboral travesti trans “Diana Sacayán”. Ayer (2 de noviembre) presentamos un petitorio a la Municipalidad con más de 1500 firmas en ese sentido. Necesitamos ser escuchadas, atendidas y tener acceso al trabajo.

¿Cuál es tu opinión sobre la división que se produjo en el seno de la Marcha del Orgullo de capital?

Es una disputa de poder de las organizaciones hegemónicas. A nosotras no nos representan. Nosotras igual marcharemos en capital porque la marcha es nuestra, es de todos, todas y todes, pero no entramos en esa discusión de vedetismo donde sólo se disputa poder. No están realmente preocupadas por lo que atraviesa el colectivo travesti trans. No somos la primera consigna de la marcha. A nosotras nos siguen matando, nos siguen  prostituyendo y seguimos siendo una de las últimas prioridades de nuestro colectivo. El abolicionismo (la oposición al sostenimiento de un sistema prostituyente) es una excusa. Las organizaciones que ahora se separaron de la marcha supuestamente por ese motivo son las mismas que el año pasado firmaron el documento y compartieron escenario con la asociación de proxenetas de Argentina que es AMMAR. Es decir, ¿Cuál es la diferencia entre el año pasado y éste?

Lohana Berkins había dicho: “El motor del cambio es el amor”. ¿Cómo lo traducirías eso hoy?

El motor de cambio somos nosotras, las travestis, en esta sociedad. Somos las que venimos a romper con todos los paradigmas, con la heteronorma, el binarismo, las que venimos a romper con esa imposición biologicista de que la identidad tiene que seguir atada a la genitalidad. Mirá, si no venimos a romper con todo eso y a hacerlo desde la lucha, desde el amor, desde la alegría y la rebeldía. Podríamos vivir con el discurso lacrimógeno porque vivimos enterrando compañeras pero sin embargo, seguimos fuertes, acá estamos paradas por las que se fueron, por las que aquí estamos y por las que vendrán.

¿Cómo pensás que puede interpelarse a personas que no necesariamente se reconocen como parte de este colectivo de la disidencia?

La marcha es de todos y todas y queremos que vengan muchísimas más personas. Si bien las consignas tienen que ver con el colectivo LGTBI, acá vienen nuestras familias, amigos, vecinos. Necesitamos sentirnos abrazadas por todos y todas porque somos parte de esta sociedad también. Necesitamos sentir ese abrazo de toda la comunidad matancera. Es una invitación a la empatía.

 

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