“El bullying no es cosa de chicos”

Jessica Boianover Ph: Laura Sussini

Jessica Boianover es escritora de literatura infanto-juvenil. Desde la publicación de su primer libro de cuentos el año pasado, su preocupación por los valores en un mundo violento la llevó a hacer foco en el bullying, un mal que todos conocen pero casi nadie sabe enfrentar. Novedades del Oeste entrevistó a la autora antes de su presentación el 27 de octubre en la Librería Guardia de Ramos Mejía.

-“13 cuentos chicos para chicos chicos” es tu primer libro. ¿De qué trata?

Es un libro de cuentos que habla del respeto a la diversidad, empatía, solidaridad, el bullying, la mentira, cómo resolver conflictos y llegar a acuerdos. Son 13 cuentos de temáticas diferentes y al final de cada uno hay unas instrucciones para guiar el trabajo sobre los valores centrales de ese cuento y a continuación, preguntas para abrir el debate con niños y niñas.

-No es lectura pasatista…

Lo sería en el sentido de que los cuentos se disfrutan pero si además les querés sacar jugo, si tenés un tema con tu hijo o nieto o en la escuela, los cuentos ayudan a reflexionar y a que los chicos cuenten las cosas que les pasan y que tal vez como mamá o como docente desconocías. Los valores que una tiene y quiere transmitir a sus hijos es lo que más engancha del libro en realidad, antes que los cuentos en particular. 

-Los destinatarios principales son chicos y chicas de entre 4 y 12 años…

Sí, porque hay cuentos muy infantiles y hay otros para púberes. Los cuentos que hablan sobre la diversidad y el bullying son los que más atrapan a todas las edades.

Hay mamás que me han dicho: “Compro tu libro porque hablás sobre bullying y a mi hija le hacen bullying en la escuela”. También me pasó de arrancar una lectura pública con un cuento que aborda la diversidad porque habla de una jirafa que no tiene manchas y que no es aceptada por nadie, y ahí se rompió el hielo y los chicos empezaron a hablar. Las charlas en las que más participan son aquéllas sobre cuentos que tratan el bullying.

-¿De dónde viene tu interés personal en los temas de bullying y cómo lo definirías?

Sufrí mucho por bullying en la primaria y en el secundario. En la primaria fue por ser hija de padres separados hace más de 30 años. En cuarto grado éramos sólo dos nenas con padres separados y a las reuniones de padres iban mi mamá con su pareja y mi papá con la suya. Todos nos señalaban. En el secundario sufrí mucho e hice la cursada en cuatro escuelas. Cuando terminé cuarto año mi mamá me decía: “Vas a ver que en el verano se van a olvidar y no te van a volver a molestar” y yo sólo quería cambiarme. Me cambié en la primera semana de quinto año. Recibí una piña de un pibe que me hacía bullying y me costó muchos años superar eso. Mi autoestima estaba destruida. Recién hace unos pocos años se empezó a investigar este tema con seriedad, a asumir que hay chicos que se suicidan por esto y cuando escuché lo que las madres me decían sobre el bullying pensé: “Acá hay una necesidad”. Me puse a pensar en cuentos específicos que tomaran las diferentes caras del problema: el que es acosado, el acosador, el docente que maltrata, la mamá que no sabe cómo reaccionar frente al sufrimiento de su hijo, el mobbing (bullying laboral) y el ciberbullying (acoso por internet). Busqué además acciones concretas de tratamiento y prevención que puedan abrirse a la comunidad: si hay una iglesia, una sinagoga, un club en el barrio, compartir en esos espacios un programa anti bullying para que cuando las familias vayan también pueda hablarse sobre el tema y que esto no involucre sólo a las escuelas. Así nació el nuevo libro “13 relatos contra el bullying, ciberbullying  y mobbing”.

-¿Hay excusas constantes para hacer bullying o van cambiando con el tiempo?

El bullying puede ser por todo y por nada. Si sos linda porque sos linda y si sos fea por ser fea. Si no entendés nada en clase, sos tonta y si te las sabés todas, podés sufrir bullying porque sos inteligente. Lo estructural es que los adultos no saben qué hacer con eso y esto aplica a la familia, docentes y especialmente, a los directivos de escuela. De los directivos depende aplicar políticas anti bullying de tolerancia cero. Hace unos días una mamá me dijo que había llevado a la escuela mi libro sobre el tema y no le dieron bolilla. “Siento que no hay interés”, me dijo. En ese texto retomo un par de programas de acción que se implementaron con muy buenos resultados en Europa y Estados Unidos con la idea de que si el libro llegaba a una escuela fuera una herramienta de fácil implementación. Sólo requiere voluntad y horas de escuela. La verdad es que también hay mucho docente bullinero, ésos que le gritan: “¿De qué te reís? Contános, así nos reímos todos” al que ven distraído o los que dicen: “Todos tus compañeros entendieron. ¿Qué es lo que vos no entendés?”. Señalan. Humillan. Es muy típico de algunos docentes usar el sarcasmo y señalar a un chico. Los demás compañeros ven eso y comienzan a molestarlo.

-Se piensa en general en la inocencia de los chicos y en una innata ausencia de maldad, pero en la primera escolarización suelen verse los maltratos más duros y escenas de crueldad inolvidables aún en la vida adulta. ¿Compartís esta caracterización de los chicos? ¿Dónde nace el deseo de lastimar?

Ese deseo arranca en casa. Los seres humanos no nacen con maldad, sí con instintos. No nacen con el sarcasmo, la ironía y el deseo de maltratar al otro. El chico que maltrata está aprendiendo ese modo de comunicarse en su casa, o en la casa de los tíos o abuelos. Los chicos copian de la tele, de las series, de ver a Tinelli. Las novelas de Cris Morena eran todas bullineras. Thalía en las suyas era la pobrecita roñosa a la que todos hacían bullying hasta que se hacía millonaria y fina y nadie más la maltrataba. Andrea del Boca, Patito Feo, lo mismo. Betty, la fea era la historia de una chica fea que tuvo que convertirse en hermosa para tener éxito porque antes con aparatos y flequillo feo no podía ser exitosa. Los chicos ven todo eso y lo trasladan a su ámbito que es el escolar.

-Considerás que los estímulos al bullying son múltiples…

Sí, claro. También hay padres que maltratan al docente porque le puso una mala nota a su hijo. El alumno aprende eso, a no respetar al otro. Nuestros comportamientos de adultos son los que aprenden los chicos. Es una utopía pensar en un mundo sin bullying porque siempre habrá un padre, una madre, un tío, un programa de televisión que fomente el maltrato. La sociedad tiene un doble discurso al respecto.

-¿Por qué los docentes que han hecho de la dedicación a los chicos su modo de vida no se interesan por abordar adecuadamente el bullying?

A veces se debe a falta de presupuesto. También hay casos de docentes que sí están interesados, pero no así los directivos de las escuelas. Y hay mucha información y pocos recursos para atender los casos. Cuando un chico maltrata a otro, ¿qué hacemos? En las mejores situaciones hay gabinetes psicopedagógicos y un acompañamiento sobre el caso concreto pero no deja de ser una medida reactiva. No se piensa en prevenir el bullying, en hacer carteles que informen que en esa escuela el bullying no es admitido, en hacer encuentros para hablar del tema, etc. El dolor que es consecuencia del maltrato no termina,  a menos que hagas mucha terapia o tomes acciones muy concretas como hablar con tu agresor tiempo después (uno de los cuentos habla de eso). Pero las consecuencias perduran y se manifiestan en la falta de confianza para relacionarte, siempre pensando en cuándo te van a volver a agredir. La idea sería prevenir el maltrato para no condenarse a vivir a la defensiva.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here